Salud holística

LAS EMOCIONES

¿Qué son las emociones? y ¿de dónde vienen, cómo surgen?
Como he explicado en el post anterior tenemos un cuerpo físico, emocional, mental y también uno espiritual al que aún no he mencionado hasta el momento. En el cuerpo físico se manifiesta y materializa el equilibrio o desequilibrio que existe entre los cuatro.
Cada uno tiene una energía que se mueve o vibra a distinta velocidad. La del cuerpo físico es la más densa, su energía vibra más lentamente, la emocional es más rápida y la mental lo es aún más.
Por lo tanto, una emoción es energía en movimiento, una energía que se mueve por nuestro cuerpo y la mayor parte de las veces sin que seamos conscientes de ello y que surge de la energía de nuestros pensamientos.
Un pensamiento tiene una vibración energética tan alta que muchas veces no has sido consciente de él, pero la emoción ya se ha expandido en ti haciéndote sentir algo, sin saber el qué, ni el por qué. Por eso tus emociones dependen de la energía que generan tus pensamientos.
No se puede luchar contra las emociones, pero sí podemos aprender a observarlas y reconocerlas para no reaccionar a ellas sin control.
Dependiendo de lo que pensamos y creemos, generamos un tipo de emociones y afectarán a nuestra salud y a determinados órganos, según sea la emoción. Si la energía de nuestras emociones es débil, tendremos tendencia al victimismo, a la depresión, falta de autoestima, miedos, nos sentimos incapaces, tímidos… Si es excesiva, tenderemos a ser arrogantes, agresivos, a sentir ira, enfado…
Por lo tanto, puesto que una emoción es energía en movimiento, lo primero que debemos hacer es reconocer que se está moviendo por nuestro interior y nos está afectando. Una vez somos conscientes de ello, vamos a tratar de parar su movimiento, ya que es imposible luchar contra ello y menos sin saber qué es, ni por qué se originó, vamos a tratar de ralentizar su movimiento. ¿Cómo? Pues con algo tan sencillo como nuestra respiración.

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Llevamos la atención a cómo estamos respirando e intentamos hacer las respiraciones más lentas, sentimos como entra y sale el aire un poquito más despacio cada vez. Tras tres o cinco respiraciones conscientes, observamos cómo se mueve esa emoción, dónde la estamos sintiendo…. si crece…. cómo nos está haciendo sentir….y le tratamos de poner nombre a esa sensación o emoción. Si no te surge ningún nombre con qué asociar lo que sientes (miedo, angustia, euforia, tristeza, enfado, nervios…) puedes ponerle un color y así observar cómo se comporta ese color.
En este momento, tú estás tomando el control de esa emoción y ya no estás reaccionando a ella, sino que la estás observando y empezando a domar. Cuando consigas ponerle nombre o color y sigas ralentizándola con el control de tu respiración, puedes seguir con el ejercicio de observación, respirando y notando sus cambios (si se va haciendo mayor o se va disolviendo…, si cambia de color o de nombre…, quizás le habías puesto el nombre de nervios y te das cuenta de que ha cambiado y ahora es miedo o frustración… o su color era oscuro y va cambiando a naranja… amarillo…
Con este ejercicio de presencia y observación no estás ya a merced de la emoción y puedes conseguir controlarla e incluso hacerla desaparecer.
Si has conseguido hacer ese tipo de observación y quieres profundizar más aún, puedes tratar de recordar qué pensamientos has tenido antes de sentir eso que sentías, qué estabas pensando o haciendo, o qué situación o persona ha podido desencadenar esa reacción emocional.
Cuando eres capaz de descubrir el origen de esa emoción, puedes adelantarte a ella. Si sabes por qué una determinada situación te produce una determinada emoción, puedes evitar reaccionar ante ella cambiando tu pensamiento por otro positivo y controlando tu respiración antes de que surja.
En tu día a día cada vez que seas consciente de tus pensamientos negativos o pesimistas sobre cualquier cosa, cámbialos inmediatamente por alguno positivo. Y si no se te ocurre nada recuerda algo bonito… observa una flor… canta una canción que te guste… sal a dar un paseo….

Solo podemos tener control sobre nuestras emociones si decidimos estar alerta, si no las negamos, si no tratamos de taparlas y engañarnos a nosotros mismos. Sólo cuando las reconocemos, las observamos y las aceptamos, es cuando podemos dejarlas ir, si no, estarán atrapadas en nuestro interior, provocando reacciones de cualquier tipo que perjudicarán nuestra salud en cada uno de nuestros cuerpos energéticos.
Recuerda esta frase: “Cuando enferman las emociones, tarde o temprano enfermará el cuerpo”. Respira y obsérvate.

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4 comentarios sobre “LAS EMOCIONES

  1. Como siempre tienes razón aunque a veces nos cuesta mucho llegar a entenderlo y lo cuestionamos, pero cuando de verdad lo intentas te das cuenta que los pensamientos a veces te llevan a situaciones y emociones que no quieres y que sabes que te estan haciendo daño. Gracias por tu sabiduría

    Le gusta a 1 persona

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